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Vivir en Comunidad

Publicado el 24 de diciembre de 2023

Escrito por Murcia Cohousing

Coloquio con fundadoras o líderes de comunidades.

Organizada por la Comunidad Al-Cor, se celebró  el 13 de diciembre un Coloquio online sobre el tema Vivir en Comunidad, de total actualidad y necesidad para todas las personas que quieran participar en un proyecto de Viviendas Colaborativas, Cohousing, Ecoaldeas o Comunidades Intencionales.

Se desarrolló con aportaciones de lujo por parte de líderes o fundadoras de diversas comunidades, que nos hablan de primera mano desde su propia experiencia.

Ante más de 500 participantes, respondieron a preguntas del moderador y a otras planteadas desde el público.

Hizo la presentación del coloquio Elena Villalba, por parte de la organización del evento.

Al-Cor se define como una comunidad de apoyo mutuo en un espacio de desarrollo humano, con el que están muy comprometidos, basado en el aprendizaje, crecimiento, enriquecimiento mutuo y con proyección hacia el exterior. Son 20 familias.

Moderó Javier Rodríguez, que fue miembro activo por muchos años de la Fundación Findhorn (Escocia), y actualmente está apoyando el desarrollo de comunidades, como Al-Cor.

Intervinieron Rosalie Poskin y Kevin Lluch por Los Portales (Sevilla), Irene Goikolea fundadora de Amalurra (Euskadi) y Ana Rhodes como íntima conocedora de la Fundación Findhorn (Escocia) como exdirectora general y de recursos humanos; actualmente trabajando en el Centro de Transformación del Conflicto Humano.

Desde aquí puedes acceder a la grabación del Coloquio.

A propuesta del moderador, se abordaron las siguientes cuestiones, de las que destacamos algunas ideas, aunque es mucho más rico ver la grabación del Coloquio:

Aprendizajes más destacados de la experiencia comunitaria

(A partir del minuto 15 de la grabación, aproximadamente).

La comunidad como impulso de vida, espacio para trabajar la propia sombra, el recorrido del yo al nosotros y la importancia de la visión de las personas del proyecto.

La comunidad es un sentimiento, no un lugar físico, que vendrá después. Tampoco es una meta, sino un proceso.

La afinidad del grupo está en el proyecto en común, y no es requisito tener otras afinidades para hacer comunidad.

La comunidad es un espacio de sanación y de creatividad permanente.

La comunidad comienza cuando fija la dirección o concreta objetivos, consciente del potencial que tiene y decide cómo usarlo.

Fijar la dirección es costoso y obliga a un proceso de aprendizaje humano, con conflictos, tensiones entre las necesidades individuales y colectivas, que requiere reaprender las habilidades humanístas, a relacionarnos y a negociar.

Luces y sombras en la vida comunitaria

(A partir del minuto 37 de la grabación, aproximadamente).

Las luces y sombras están en las personas que forman la comunidad.

El trabajo con la sombra permite mantener la vitalidad, la fuerza y genera la evolución.

Hay que prestar atención al campo grupal, diferente en cada proyecto, para activarlo.

Llegamos a la comunidad con nuestras mochilas y las reproducimos, lo que genera conflictos. Pero la comunidad es capaz de cambiar a las personas.

Es importante contar con espacios para la comunicación con uno/a mismo/a, entre las personas y en la comunidad.

Tener un proyecto común facilita mucho, pero hay muchos retos, como armonizar lo personal y lo comunitario.

La sombra es necesaria como combustible del motor grupal.

Necesitamos tener  apoyos para afrontar los conflictos y los choques entre personas.

Es necesario crear una estructura que dé seguridad y estabilidad, pero si se nos va la mano en la estructura termina cercenando la libertad, la creatividad, …

Aspectos que dan coherencia, consistencia y armonia

(A partir del minuto 53 de la grabación, aproximadamente).

El compromiso orienta al propósito. Mantener el compromiso, la palabra dada, supone una reciprocidad y un alimento del impulso comunitario. El compromiso es el pegamento del grupo.

Si alguien se desvincula del propósito pero sigue en el proyecto se convierte en un factor muy negativo.

Trabajar los sueños, porque muestran la fragilidad humana, permite que nos conozcan como somos y recibir el respeto del grupo, en espacios de seguridad.

Espacios seguros de empoderamiento, donde mostrar nuestra autenticidad y compartir la emocionalidad profunda.

La persona es lo más importante, y su acción comunitaria precisa espacios seguros donde mostrar nuestra alma, como aprendizaje del amor, de la empatía.

Sin un compromiso de trabajo personal, en el propio conocimiento y desarrollo humano, no es posible vivir en comunidad.

A propuesta del público asistente se trataron los siguientes temas:

Participación en la vida comunitaria, cómo animar sin presionar

(A partir de la hora 1:06 de la grabación, aproximadamente).

Debemos activar la presencia y las acciones de liderazgo en que nos trabajamos y participamos.

Crear espacios de retroalimentación: darla y recibirla.

Si hay déficit de participación, el líder tiene que tratarlo también personalmente con la persona implicada.

Se pueden tratar las necesidades en los círculos de trabajo para que todos puedan participar y ser pro-activos.

Todas las personas tienen que tomar su liderazgo.

No se debe evitar la presión. Está y debe sentirse, porque hay retos, hay conflictos que deben ser negociados desde el compromiso.

Usar herramientas de gestión colectiva, como la sociocracia, que ayuda a crear liderazgo compartido.

¿Por dónde empezar, por el lugar o por el grupo?

(A partir de la hora 1:14 de la grabación, aproximadamente).

Siempre y en todos los casos hay que empezar por las personas, por el grupo. Lo físico aparece cuando el grupo está. (Coincidencia total de fundadoras y líderes, sin matices).

¿Cómo gestionar los duelos ante abandonos masivos?

(A partir de la hora 1:16 de la grabación, aproximadamente).

Las entradas y salidas de personas en los proyectos no son fáciles de gestionar. Depende mucho de las normas de las que se dota el sistema. Aunque es más duro si se produce con malas formas.

Pero son parte de los ciclos de aprendizaje, de la vida. Ayuda a madurar, a soltar, aceptando esa parte.

Al duelo hay que darle tiempo y espacio. Intentando recuperar el aprendizaje o incluso el rol de la persona que se va, las experiencias aprendidas.

En muchos casos el abandono de la comunidad se hace desde el enfado, pero es lógico, porque si no se hace desde ese lugar suele faltar fuerza para irse.

Es conveniente contar con apoyo exterior para gestionarlo.

¿Cómo se eligen las personas para entrar en una comunidad?

(A partir de la hora 1:26 de la grabación, aproximadamente).

No hay un criterio a priori. Hay que dejar espacio para el contacto y el acercamiento mutuo.

Puede estar previsto, por ejemplo, pasando por distintos niveles de vinculación: tiempo de voluntariado, acuerdo temporal, asociado, socio de pleno derecho.

Pueden incorporarse criterios pragmáticos (proceso, tiempo, entrevistas, circulación por el sistema, …) y criterios formativos: la comunidad tiene derecho a exigir criterios formativos que supongan sintonía con los principios del grupo.

En algunos casos llegan personas muy desestructuradas psicológicamente. Deben resolver sus problemas en ambientes adecuados para ello (comunidad terapéutica, por ejemplo) y después acercarse a la comunidad de vida. Dentro de ésta, da garantía ver a las personas implicadas en su trabajo personal, siendo capaces de dar y recibir retroalimentación.

¿Qué hacer si una persona se enquista y pone en riesgo la comunidad?

(A partir de la hora 1:37 de la grabación, aproximadamente).

Es frecuente que ocurra y no hay que temer confrontarlas: hablarlo, sesiones de proceso, … Cuando se agotan las posibilidades la persona se debe ir.

A veces es el reflejo de un mensaje emergente del campo grupal que hay que atender.

También hay personas adictas al conflicto. Hay que poner límites.

Estas situaciones requieren una intervención multidimensional: intra-psíquica por parte la persona, que debe trabajarse a nivel humano y personal; a nivel inter-relacional y a nivel sistémico. Puede estar desarrollando un rol grupal y si no se trata sistémicamente la persona puede irse pero quedar el rol en el grupo.

Necesitamos ocio, juego, … ¿Dentro o fuera del proyecto?

(A partir de la hora 1:43 de la grabación, aproximadamente).

Cada uno debe usar su liderazgo y elegir. Porque lo comunitario puede llegar a ser muy pesado. A veces es bueno el exterior, tomar distancia, airearse.

Buscar el equilibrio entre lo comunitario y lo individual.

Es importante diferenciar el proyecto (la comunidad, dentro) de los amigos, la familia (fuera). Mantener ambos entornos enriquece.

La alegría es un ritual que tiene muchas formas y se practica en muchos lugares. Es esencial y no está ligada a un lugar.

Hacer teatro o reírse de uno mismo dentro de la comunidad, libera. Un baile o un rato alrededor del fuego ayuda a completar el proceso.

Y para terminar, un consejo para las personas que están en un proyecto comunitario

(A partir de la hora 1:49 de la grabación, aproximadamente).

Prepárate para aprender.

Si llevas una idea, un ideal, ve dispuesto a que esa idea se rompa y a encontrarte con la realidad.

No perder el sueño, el ideal. Mantener la cabeza en el cielo y anclar los pies en la tierra. No tengas demasiadas expectativas en la comunidad. No va a resolver, sino a retar.

Murcia Cohousing

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