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Publicado el 23 de enero de 2026

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Escrito por Murcia Cohousing

En nuestra anterior publicación en referencia al IX Informe FOESSA comentábamos la importancia que ha adquirido la vivienda, hasta el punto de que la crisis habitacional es un nuevo eje de exclusión, incluso de mayor calado que el nivel de ingresos, y que afecta de forma importante a la población joven. Y cómo el mercado de alquiler se consolida como vía hacia la exclusión residencial.

Portada del IX Informe FOESSA.

No es sólo la vivienda

A su vez, según el mencionado IX Informe FOESSA, el debilitamiento de las redes de apoyo convierte la exclusión en aislamiento total, quintuplicando la soledad absoluta (hogares sin nadie a quien acudir en caso de enfermedad o dificultad) entre los sectores más vulnerables de España.

Allí donde antes las redes de solidaridad primaria —familiares, vecinales o informales— actuaban como sostén frente a las carencias del mercado laboral o las limitaciones del Estado de Bienestar, comienzan a aparecer signos preocupantes de aislamiento e individualización. Esta fragmentación reduce notablemente la capacidad de resistencia y reacción colectiva de los sectores más vulnerables.

Un hombre anciano aparece solo, sentado en un banco de un parque de cualquier sitio.

Las redes sociofamiliares constituyen el factor estratégico que articula el resto del sistema de inclusión/exclusión. Allí donde se tejen vínculos, la exclusión se vuelve reversible; donde se rompen, la dependencia se acelera.

Una de las características más destacadas de la red de lazos personales en España es la fuerte confianza depositada en el entorno más íntimo —familiares y amistades—, que funcionan como redes de apoyo fiables en momentos de necesidad. La familia extensa y las amistades cercanas operan como amortiguadores emocionales y materiales, reflejo de una cultura basada en vínculos afectivos sólidos.

Sin embargo, nuestra sociedad muestra un incremento acelerado de ‘familias’ monoparentales o unipersonales, en contraste con el modelo tradicional de familias numerosas y extensas, reduciendo sensiblemente las redes de protección familiar.

Asimismo, el declive en la participación ciudadana en asociaciones, redes de apoyo mutuo y estructuras comunitarias formales refleja un debilitamiento del tejido social en España, empobreciendo el capital social y erosionando los vínculos de cooperación.

Esta situación exige pensar los cuidados como un bien común y no como una carga privada; desfeminizar la responsabilidad del cuidado, promoviendo su redistribución entre géneros y generaciones, y tejer alianzas público-comunitarias que fortalezcan las redes de apoyo mutuo sin descargar todo el peso sobre las familias.

La verdadera ciudadanía debe construirse desde la interdependencia, no desde la ilusión de independencia. La verdadera libertad no estriba en la independencia sino en la capacidad de cuidar y comprometerse con lo que nos preocupa. En realidad, todas y todos dependemos del cuidado en algún momento de nuestras vidas.

Los cuidados mutuos, las relaciones y vínculos, la atención al entorno … son valores con poco glamur social, cuando no despreciados y falsamente atribuidos como propios de la mujer. Sin embargo, son esos valores los que realmente necesitamos desarrollar y cultivar hombres y mujeres para realizar el cambio paradigmático que la sociedad y el mundo necesitan, pues sólo con ellos podremos empujar el cambio.

La imagen muestra el apoyo mutuo a través del contacto de manos entre dos personas.

Las viviendas colaborativas aportan soluciones

El modelo de viviendas colaborativas, de propiedad cooperativa, sin ánimo de lucro y en cesión de uso, se sitúa cualitativamente en el centro de la solución a la situación actual.

La vivienda colaborativa en cesión de uso es más asequible y sostenible, lo que facilita el acceso a una vivienda digna. A su vez, la estructura social como cooperativa, de la que todas las personas somos socias, impulsa las relaciones sociales, fomenta la red de apoyo y permite desarrollar una vida activa, de calidad y participativa.

Las viviendas colaborativas atienden así dos aspectos importantes de vulnerabilidad destacados por el informe FOESSA: la dificultad de acceso a una vivienda digna y el debilitamiento de la red social de apoyo.

Sin embargo, para que su desarrollo cuantitativo se corresponda con el valor aportado por las viviendas colaborativas necesitamos el concurso de diversos actores que pueden impulsar o frenar su desarrollo: 

A nivel político es preciso un compromiso explícito con el modelo, dotarlo de un marco legislativo y, reconociendo su valor social, adoptar medidas de apoyo a todos los niveles. 

Por parte de las administraciones públicas, actuaciones como la cesión de suelo público o la facilitación de acceso a terrenos adecuados tienen un impacto significativo en la asequibilidad.

Es necesario el desarrollo teórico y experiencial del modelo junto con la definición de buenas prácticas por parte de las universidades e investigadores.

Demandamos el compromiso de las entidades financieras y de las sociedades que gestionan la inversión de impacto para atender las necesidades económicas de los proyectos de viviendas colaborativas como estructura cooperativa solvente y fiable.

Empresas de economía social y del tercer sector comprometidas con este modelo son piezas clave para la gestión, acompañamiento de los grupos y conseguir el buen fin de los proyectos.

Y muy especialmente, para el desarrollo de las viviendas colaborativas necesitamos un cambio sociocultural del individualismo al cooperativismo, al cuidado mutuo, a la participación y solidaridad, como bases requeridas para que el modelo florezca. 

Desde aquí alentamos a toda la sociedad a apoyar este modelo como una alternativa más en la resolución de los importantes retos sociales con que nos encontramos. E invitamos a todas las personas interesadas en las viviendas colaborativas a participar en el desarrollo y fortalecimiento de este sistema de vida.

En la Asociación Murcia Cohousing estamos comprometidos con las viviendas colaborativas, difundiendo el modelo, exigiendo su reconocimiento público y apoyando a los grupos que quieren desarrollar proyectos de este tipo al mismo tiempo que hacemos de punto de encuentro entre las personas interesadas.

Una mano aparece completando un puzler de una casa.
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Murcia Cohousing

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