Un modelo de convivencia para compartir la vida
La Asociacion Murcia Cohousing se hace eco de las publicaciones en los diarios vozdelsur y diariodejerez, sobre esta iniciativa de construcción de viviendas colaborativas basada en el modelo “Passivhaus”, y agradece a dichos medios su divulgación.
‘Nos gusta llamarla vivienda colaborativa’, dice Geli Sánchez, una de las impulsoras de la iniciativa, junto a su pareja Jesús Diosdado y dos familias más.
‘Queríamos una vivienda sostenible en nuestro barrio’, explica Jesús, en compañía del arquitecto Alejandro Renedo, del estudio E². “Serán cuatro viviendas, una de ellas como casa de invitados, y una parte común, que pretende ser un espacio multiuso para colectivos y asociaciones vinculadas a La Milagrosa, el nombre del barrio”.

Vamos avanzando
Esta cooperativa aglutina varias motivaciones: el propio cohousing o vivienda colaborativa, la sostenibilidad ecológica, la construcción de un estudio de arquitectura local y la empresa Indeso (consultora energética), así como la financiación con Fiare banca ética y la labor y fin social.
“No es un camino fácil, pero ya hay mucha gente que quiere seguir este modelo”, añade Geli sobre el cohousing, un modo de convivencia que implica compartir la vida.
“Somos familias que tenemos en común muchos compromisos y luchas sociales. Queremos compartir el presente y el futuro. Queremos cuidarnos mutuamente”.
Pretenden, además, abrir el espacio al barrio.
Es una cooperativa en cesión de uso, que como sabemos, imposibilita la especulación.
Las tres familias van a vender sus casas para financiar el proyecto, además del préstamo con Fiare.

¿Qué es el modelo Passivhaus?
El estándar Passivhaus comenzó a principios de los años 90, impulsado por los profesores Bo Adamson, de la Universidad sueca de Lund, y Wolfgang Feist, del Instituto Germano de la Edificación.
Aunque surgió con el propósito de crear viviendas capaces de soportar grandes olas de frío, su aplicación es también beneficiosa para un país cálido como España, porque las viviendas construidas bajo este modelo también son eficaces para aislar del calor en los meses de verano.
Alejandro Renedo dice que, para cumplir el estándar Passivhaus, la construcción debe seguir una serie de requisitos y pasar un examen realizado por un organismo independiente. El objetivo, entre otros, es que se consuman menos de 15 kWh/año de calefacción y refrigeración, uno de los objetivos para que se otorgue la etiqueta de casa pasiva. El ahorro energético respecto a una vivienda convencional, es del 80%.

¿Cómo es Waslala?
La cooperativa Waslala, compuesta actualmente por ocho personas distribuidas en tres familias, ocupa una extensión de 400m² de parcela, divididos en tres viviendas independientes y una cuarta de uso comunitario; además cuenta con una zona compartida, un patio trasero de 145m² y una azotea también común.
El coste de esta construcción es entre un 10% y un 15% más caro que el convencional, pero se compensa por su eficiencia energética, que hace referencia a la reducción de consumo de cualquier tipo de energía y en consecuencia los posibles impactos ambientales asociados a ella.
Detrás de este proyecto está la Asociación Almizcate, de la que es presidenta Geli Sánchez.
Esta asociación jerezana trabaja para mediar con las Administraciones, con el objetivo de lograr la regulación del sector.
Además, también lleva a cabo la difusión de información sobre las cooperativas de viviendas en cesión de uso y, a su vez, brinda apoyo y orientación a las nuevas iniciativas.
Hay un paralelismo muy evidente entre Almizcate y nuestra Asociación Murcia Cohousing, ya que ambas promueven un cambio de paradigma basado en considerar la vivienda como espacio para la vida comunitaria y no solo propiedad individual.
Les deseamos lo mejor!!!
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