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Otras formas de vivir: cohousing y coliving

Publicado el 2 de marzo de 2024

Escrito por Murcia Cohousing

El cohousing y el coliving son nuevas formas de convivencia que han venido para quedarse.

¿Cohousing o coliving?

En los últimos años la compra o el alquiler de una vivienda tradicional se ha vuelto casi inaccesible, especialmente para la juventud. Este hecho ha venido acompañado por el auge de nuevos modelos de vivienda, más dinámicos y flexibles que, en general, se caracterizan por una idea renovada del concepto de vivienda, centrada en  vivir en comunidad, compartir espacios comunes y disfrutar, en mayor o menor medida, de servicios básicos, aunque respetando la privacidad de las personas. 

Cohousing y coliving son nuevas formas de vivir que responden al carácter social que la especie humana posee: desde recuperar la capacidad de organizarse en colectividad a simplemente conocer a nuestros vecinos y vecinas, llegar a entendernos y disfrutar de los beneficios que el grupo ostenta ante la individualidad. 

¿Qué tienen en común?

Aunque presentan diferencias en sus objetivos y concepción, más allá de ellas, comparten aspectos como la vida en comunidad y la creación de un espacio común que intenta cubrir las necesidades de las personas que forman el grupo.

Estos modelos, que no tratan de sustituir el concepto convencional de vivienda, son ejemplos destinados a aquellas personas que entienden que buscar un equilibrio entre lo privado y lo común puede aportar muchos beneficios. Ventajas tanto en la forma de vivir (en lo económico, en los cuidados o en la colaboración) como en la calidad de vida.

Representan nuevas formas de convivencia idóneas para quienes tienden a usar más que a poseer; responden a valores sociales, económicos o laborales, y de sostenibilidad.

¿En qué se diferencian? 

Algunas de las diferencias más notables:

  • En las viviendas colaborativas se parte de un grupo cohesionado que comparte valores y el mismo concepto de vida (grupo semilla). A continuación, en un segundo paso, se establecen las bases de la convivencia y se inicia el desarrollo de un proyecto autogestionado y de apoyo mutuo, que responde a las necesidades del colectivo, financiado con fondos propios, acudiendo a la iniciativa privada y, en su caso, con ayudas públicas.

Para ello, la comunidad suele constituirse en una cooperativa de viviendas en cesión de uso: es la cooperativa la que ostenta la propiedad de las viviendas, mientras que  las personas residentes poseen el derecho vitalicio de uso del hogar.

  • El coliving, por el contrario, está dirigido a personas que no pueden o no quieren tener en propiedad la vivienda, ni siquiera propiedad colectiva en derecho de uso, como ocurre en el cohousing. Este tipo de viviendas, surgen en Silicon Valley para dar cabida a la cantidad de jóvenes que se mudaban a esa zona.

La iniciativa parte de un promotor externo, propietario del inmueble, y sus inquilinos normalmente viven en régimen de alquiler en una habitación o espacio privado y comparten zonas comunes como piscina, sala de juegos, espacio de trabajo, gimnasio o, incluso, eventos sociales. Todo esto contribuye a  generar un espacio para intercambiar ideas y conocer a otros profesionales de diferentes sectores y lugares del mundo. 

  • La comunidad de un cohousing, formada mayoritariamente por familias con hijos/as y/o personas mayores, se interesa por viviendas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Es habitual encontrar zonas verdes y huertos, por lo que se tiende a un mayor contacto con la naturaleza, eligiendo a menudo espacios rurales o periurbanos. 
  • El coliving, normalmente, aúna comunidades muy específicas de ejecutivos o jóvenes profesionales, que  suelen buscar una ubicación urbana para  disfrutar de todos los servicios que ofrece una ciudad. Es una de las alternativas más favorables para los llamados “nómadas digitales” que teletrabajan desde cualquier lugar a través de un ordenador, ya que es más barato que alquilar un piso de un dormitorio. Por hacer un paralelismo, el precio de un piso de alquiler temporal de una habitación en Madrid va desde los 1500 euros mensuales en adelante, mientras que en un coliving madrileño, situado en el barrio de Chamberí, se puede encontrar una habitación desde 820 euros.
  • El diseño de los espacios es sustancialmente diferente. En el cohousing, los residentes suelen disfrutar de un mayor espacio común que favorece la convivencia y el encuentro. Es la comunidad quien diseña sus casas a medida, compartiendo espacios (comedor, salón, cocina comunitaria, jardín o lavandería) y servicios básicos que son elegidos atendiendo a las necesidades del grupo.
  • En el coliving, el  promotor del proyecto define la arquitectura, busca el suelo, la financiación y, en última instancia, se forma la comunidad con personas que, habitualmente, no se conocen.
  • El cohousing es un modelo de convivencia pensado para una  residencia indefinida,  los residentes comparten un proyecto de vida a largo plazo y de forma vitalicia.
  • Por el contrario, el coliving disfruta de un modo de permanencia más ocasional o breve, Las estancias son más reducidas y suelen tener una finalidad concreta.

(No se debe confundir coliving con el espacio coworking, formado por oficinas o lugares compartidos en los que profesionales autónomos, empresarios, teletrabajadores o estudiantes se dan cita para trabajar).

La empresa sAtt (Arquitectura y Construcción B Corp) ha elaborado un gráfico que compara las características y los tiempos de estos modelos de convivencia.

La vivienda del futuro

Es aventurado hacer una previsión de lo que será el futuro de la vivienda colaborativa en nuestro país; sin embargo, los estudios de grandes inmobiliarias, las nuevas empresas de arquitectura y la experiencia de proyectos colaborativos que ya están en curso, permiten concluir que el coliving y el cohousing siguen ganando adeptos y han venido para quedarse. Sin embargo, sus objetivos son diferentes y, por tanto, las motivaciones por las que las personas optan por una vivienda cohousing o por un coliving tampoco son las mismas.

Los planes urbanísticos de  los ayuntamientos de algunas grandes ciudades, como Madrid, Barcelona o Valencia, han comenzado a incorporar estas nuevas iniciativas a la normativa de vivienda colectiva o residencia compartida, y se espera que en los próximos años se desarrollen jurídicamente en el resto del país.

Nuestra Asociación promueve el cohousing o vivienda colaborativa, partiendo de un grupo que tiene la intención de vivir en comunidad. Ahora bien, se hace eco de estas nuevas iniciativas que, aunque muy lejos de sus objetivos, son valoradas como útiles para los fines que persiguen.

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