El título de este artículo merece una explicación, ya que nos puede confundir por su reducida sintaxis y falta de concreción. Trataremos de aclararlo a lo largo de su contenido.
Haciéndonos eco de publicaciones como el salto diario o eldiario.es, queremos mostrar cómo, aunque sea de forma incipiente, el cooperativismo de vivienda en cesión de uso está contribuyendo a frenar los desahucios al promover la propiedad colectiva autogestionada, frente al modelo imperante, que estimula el ánimo de lucro, la temporalidad y la especulación. La cesión de uso (o derecho de uso), en cambio, garantiza la estabilidad residencial, facilitando precios de acceso más bajos y el uso indefinido.
Conocemos bien las características que definen o diferencian la cesión de uso del alquiler o la propiedad, pero nunca viene mal recordarlas:
- Modelo de Propiedad: La propiedad del inmueble es de la cooperativa, no del socio individual, lo que desvincula la vivienda del mercado inmobiliario especulativo.
- Precios asequibles: Al eliminar el lucro, los costes son menores.
- Estabilidad: El derecho de uso es indefinido, brindando seguridad.
- Comunidad: Se fomenta la ayuda mutua y la toma de decisiones democrática.
- Situación en España: Las cooperativas de vivienda en cesión de uso están experimentando un crecimiento importante y, aunque aún no representan un porcentaje significativo en el panorama global, se perfilan como una respuesta social a la crisis de vivienda.
- Desafíos: Las cooperativas de vivienda en cesión de uso pueden enfrentar obstáculos, como la necesidad de financiamiento, barreras burocráticas y el mantenimiento de la cohesión entre sus miembros.
Vamos a hacer referencia a dos actuaciones para frenar los desahucios en Cataluña, que ya han creado un precedente a tener en cuenta. Ambos casos se han convertido en una herramienta clave, no sólo para frenar los desahucios, sino también para recuperar suelo privado del mercado especulativo:

Asamblea de Cal Bloke
Cal Bloke en Manresa
El pasado diciembre de 2025 tuvo lugar la constitución legal de Cal Bloke, una nueva cooperativa en cesión de uso situada en Manresa, en la provincia de Barcelona. 'Es el primer bloque habitado de viviendas en el Estado que pasa de manos de un “fondo buitre” a ser propiedad de una cooperativa.'
Se trata de un edificio de siete viviendas, construido en 2013 en el barrio de Vic-Remei, una zona revalorizada en los últimos tiempos, especialmente después de que en 2024 la Universitat Politécnica de Catalunya comenzara las obras de restauración de una antigua fábrica donde ubicará su nuevo campus tecnológico, lo que ha atraído a su vez todo tipo de movimientos especulativos.
La propiedad del inmueble perteneció en sus inicios a Solvia, la inmobiliaria del Banco Sabadell, pero tras el interés del fondo buitre estadounidense Cerberus en parte de la cartera de activos inmobiliarios de éste, se creó Promontoria Coliseum, que absorbió el edificio. Se consiguió “recuperar” para uso social en 2015 por activistas vinculados a los movimientos sociales de Manresa y, sobre todo, a la Plataforma d’Afectades per la Hipoteca i el Capitalisme (PAHC) del Bages. Este colectivo ha denunciado en multitud de ocasiones que Manresa es la ciudad catalana que tiene mayor proporción de pisos vacíos por habitante, cerca de un 23% del total del parque de vivienda disponible.
En febrero de 2025, finalmente, Promontoria Coliseum decidió poner a la venta la totalidad de los siete inmuebles de lo que hoy es Cal Bloke, después de años sin mostrar ningún interés en alquilar o vender. Las personas ocupantes del edificio, ahogadas por las órdenes de desahucio, decidieron buscar alternativas que les aportaran algo de estabilidad habitacional. Los habitantes del bloque entraron en contacto con el movimiento cooperativista de vivienda, especialmente con La Dinamo Fundació.
Esta entidad, nacida a partir del proceso de La Borda, uno de los proyectos pioneros del cooperativismo en cesión de uso construido en suelo propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, ayudó a Cal Bloke a realizar el traspaso de la propiedad y constituirse en cooperativa, consiguiendo así “arrebatar nuevos inmuebles al mercado especulativo convirtiéndolos al cooperativismo en cesión de uso y así modificar la estructura de propiedad del parque de vivienda”, nos cuentan.
El sábado 24 de enero de este año 2026, Cal Bloke presentaba el proyecto en Manresa, para reivindicar que existen posibilidades más allá del mercado inmobiliario tradicional.
“La cooperativización del bloque se ha convertido en una herramienta clave, tanto para detener los desahucios y el proceso de expulsión, como para recuperar suelo privado del mercado especulativo, mediante la propiedad colectiva y el modelo de cesión de uso”
“El crear cooperativas en bloques en lucha, es una apuesta estratégica por La Dinamo, que cada vez coge más fuerza en Cataluña y que ya está empezando a generar espacios de trabajo conjuntos entre el sector de la vivienda cooperativa y el movimiento por el derecho a la vivienda”
Durante el acto de presentación se explicó el proceso de Cal Bloke para conseguir pasar de bloque en lucha a cooperativa de vivienda de la mano de todas las entidades que han acompañado a las miembros del proyecto y les han apoyado.

Socios de la cooperativa Les Juntes ante su sede.
Les Juntes, cooperativa de viviendas dispersas en L’Hospitalet de Llobregat
La segunda ciudad más poblada de Catalunya, tiene uno de los récord entre las más densamente pobladas de toda Europa, con más de 23.500 personas por km².
En esta ciudad, situada en el área metropolitana de Barcelona, el terreno disponible para construir cooperativas en cesión de uso es prácticamente nulo, pero una entidad ha conseguido salvar este escollo formando Les Juntes, cooperativa de vivienda dispersa de gestión comunitaria formada en 2024 y que cuenta actualmente con ocho viviendas ubicadas en distintos inmuebles del barrio de La Florida y con 50 personas socias, 14 de las cuales ya hacen uso de sus viviendas junto con sus unidades de convivencia, ocho colaboradores y el resto expectantes de vivienda.
El modus operandi es sencillo: la cooperativa compra pisos en los que ha surgido un conflicto con fondos buitres o propietarios especulativos y los incorpora a su red, reformando estos pisos si hiciera falta, para tener condiciones dignas de habitabilidad, muchas veces gracias al apoyo mutuo entre las personas socias. Incluso se ha creado una caja de resistencia para emergencias en la cooperativa.
Para conseguir que sea una iniciativa accesible a personas con rentas bajas, se establece un pago mensual de entre 450 y 600 euros, cediéndoles el derecho de uso durante 43 años, lo que aporta estabilidad y seguridad habitacional a personas privadas de ella con frecuencia. Da buena cuenta de ello Maika, socia de la cooperativa que vive con su marido y sus tres hijos, cuando asegura que “anteriormente había vivido más de 15 años siempre con el miedo constante a ser desahuciada”. La cooperativa adquirió la vivienda que ocupaba en el barrio de La Florida, propiedad de un fondo buitre, a raíz de entrar en contacto con la red vecinal de la que emerge el proyecto de Les Juntes. De hecho, siete de las ocho viviendas de la cooperativa tienen historias similares: de estar a punto del desahucio o con situaciones muy precarias, han pasado a manos cooperativas.
Cabe destacar también la perspectiva de género dentro de la iniciativa, ya que la cooperativa destina una vivienda a tres mujeres solas que en su etapa como inquilinas de habitaciones habían sufrido precios y condiciones abusivas, como no poder hacer prácticamente uso del resto de zonas de la casa. Ahora, en cambio, entre esas cuatro paredes reina la sororidad.
Esta iniciativa ha sido premiada por la Confederació d’Associacions Veïnals de Catalunya, como proyecto social innovador que ha formulado soluciones para transformar los barrios frente a las crisis climática, capitalista y de cuidados.

Les Juntes gana el premio World Habitat Awards 2026.
Algunas conclusiones
Las cooperativas de vivienda en cesión de uso han ido extendiéndose en los últimos años, de forma continuada, en todo el territorio español, sobre todo en Cataluña, permitiendo a las personas socias construir o rehabilitar edificios para residir en ellos, fuera del mercado especulativo.
Ahora bien, lo que mostramos en los dos ejemplos anteriores es un paso significativo, que ha permitido parar los desahucios y rescatar suelo privado de “fondos buitre”, para destinarlos a asegurar el derecho a una vivienda digna y escapar así de alquileres abusivos.
Tanto Cal Bloke, como Les Juntes, pretenden y consiguen lo mismo: rescatar la propiedad y cooperativizarla para proteger a quien ya residía en las viviendas, que son personas o familias en situación de vulnerabilidad.
Todo este trabajo proviene de los movimientos vecinales y se consigue con la movilización y el apoyo de entidades como La Dinamo (que promueve la vivienda cooperativa) y La Col (cooperativa de arquitectos de Barcelona).
En el futuro aspiran a contar con la participación de las administraciones públicas. “Se podría escalar mucho el número de viviendas cooperatizadas, si participan los Ayuntamientos.
El CEO de World Hábitat, que concedió un galardón a Les Juntes, los describió así:
“Son un ejemplo de cómo la vivienda cooperativa puede desempeñar un papel clave en las políticas de vivienda asequible, especialmente para las personas excluidas de los sistemas convencionales. Ofrecen un modelo que las autoridades locales de toda Europa podrían aceptar para abordar la inseguridad habitacional”
Desde nuestra Asociación Murcia Cousing, agradecemos a los medios de comunicación El Salto y El Diario.es, el trabajo realizado para divulgar estas soluciones habitacionales originales y creativas.

Victor Serri. Manifestación en Barcelona, el 5 de abril, por el derecho a la vivienda.
0 Comentarios