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Conceptos básicos sobre el Cohousing

Publicado el 5 de febrero de 2024

Escrito por Murcia Cohousing

El objetivo prioritario de un Cohousing no es tanto construir un edificio como facilitar la vida en comunidad

La escasez de suelo, el incremento de los precios, el estancamiento de los salarios o la inestabilidad laboral son fenómenos comunes en el mundo actual que dificultan o imposibilitan, en muchos casos, el acceso a una vivienda.

No se puede olvidar el escenario al que podríamos enfrentarnos en unos años: La Organización de las Naciones Unidas (ONU) prevé que en 2030 se necesitarán 96.000 nuevas viviendas al día para poder alojar a los 3.000 millones de personas que demandarán un hogar.

Este futuro tan preocupante hace que el Cohousing, también llamado Viviendas Colaborativas, se postula como una buena solución al problema de la vivienda. Combina soluciones arquitectónicas con valores propios de la vida comunitaria y el cooperativismo. Huye de la especulación inmobiliaria buscando un modelo más sostenible.

Comenzó a implantarse en los 60 en Dinamarca; una década más tarde se expandió  a Estados Unidos, Canadá, Uruguay y a otros países del norte de Europa. Actualmente se está desarrollando en distintos puntos de la geografía española, donde ya se vive en comunidad y se comparten espacios y servicios básicos.

¿Cómo funciona un cohousing?

Su funcionamiento es muy sencillo: Un grupo de personas se une para vivir en comunidad en torno a un proyecto de vivienda común y autogestionada. Su objetivo prioritario no es tanto construir un edificio como favorecer la vida en comunidad y el encuentro.

Al ser un modelo no especulativo y sostenible, el diseño es de los propios usuarios, por lo que colaboran en distribuir el espacio de acuerdo a las necesidades del colectivo, con hogares independientes y zonas comunitarias: la cocina, el comedor o las zonas verdes. 

Además de esto, comparten servicios esenciales como la limpieza, la jardinería, la lavandería e incluso el cuidado de niñas y niños.

El proyecto 

Los proyectos pueden ser tan diferentes como decida el grupo, ya que son las personas que lo integran las que se organizan, buscan su bienestar y deciden con quién, cómo y dónde crear su modelo de convivencia.

Por eso, el cohousing suele partir de un reducido número de personas que coinciden en valores y filosofía de vida, también suelen compartir intereses y afinidades

El núcleo de esta comunidad, llamado grupo semilla, establece en un primer paso las bases de la convivencia y deja para más adelante, una vez se amplía el grupo, aspectos como el modelo organizativo, la búsqueda de terreno para edificar, las opciones reales del proyecto o la fórmula financiera para desarrollarlo.

La cooperativa 

La forma más frecuente de propiedad en el cohousing es la cooperativa de viviendas en cesión de uso. Ello significa que aunque  el inmueble es propiedad de la cooperativa y es gestionado por los cooperativistas, sus residentes (socios/as y convivientes) tienen derecho, por ostentar la cesión de uso, a vivir en él y a utilizar los espacios comunes de por vida. El usuario debe tener sensación de permanencia indefinida.

El uso indefinido de la vivienda lo decide cada cooperativista y si, por cualquier circunstancia, decidiera ir a otro lugar a vivir, el capital social que aportó sería reintegrado por la cooperativa, atendiendo a los plazos y criterios que establece la Ley.

Y es que la cooperativa, como si de una empresa se tratara, necesita una aportación económica para iniciar su andadura que deberá venir de los socios: es el capital social. Con este aporte de dinero, las comunidades de cohousing suelen adquirir un terreno y construir las viviendas (en ocasiones, consiguen sobre suelo público), aunque no todas lo hacen así: algunas alquilan inmuebles vacíos y alcanzan acuerdos para habitarlos.

En ambos casos la cooperativa asume los gastos del proyecto (la hipoteca, el alquiler o el mantenimiento de los espacios) con las aportaciones de los socios, la financiación externa (en caso de ser necesaria) y las ayudas públicas derivadas de las políticas de vivienda.  

Además, cada habitante pagará por el uso de la vivienda una cuota mensual, cuya cuantía será decidida por la comunidad, generalmente inferior al precio que actualmente se paga por un alquiler o una hipoteca. Ésta servirá para pagar los gastos de hipoteca originados por la compra de suelo y la construcción, más los gastos de mantenimiento del edificio y sus zonas comunes, así como de los servicios básicos de que disponga la comunidad.

Esto es, se paga por el uso de la vivienda, cuyo precio suele ser inferior al que está fijado en el mercado de alquiler, con la particularidad de que cada residente puede usarla como si fuese suya, en función de las normas establecidas en los estatutos de cada cooperativa.

Pertenencia y compromiso

De esta forma, el proyecto ha de generar al socio/a la sensación de pertenencia, lo que le hace además responsable de su buen funcionamiento.

Para ello, los residentes deben tomar las decisiones necesarias, participar en la gestión y correr con los correspondientes  gastos de mantenimiento y mejora.  

El Cohousing en España 

Actualmente en España predominan los viviendas colaborativas senior para personas mayores, con viviendas que no superan los 50-60 m2; disponen de habitación, cocina y baño. A esto se le suman zonas compartidas como cocina, comedor, salones, lavandería, cocina comunitaria, jardines o huerto. 

Sin embargo, es tendencia cada vez más frecuente, sobre todo en las grandes ciudades, la aparición de los llamados cohousing  intergeneracionales, creados para convivir personas de generaciones diferentes. También se observa el desarrollo de otras viviendas para familias jóvenes que desean compartir la crianza de sus hijas e hijos, con hogares en torno a los 70-90 m2, y zonas comunes.

El Cohousing o vivienda colaborativa, por tanto, es un modelo de vivienda idóneo para un grupo de amigos y amigas o familiares que comparten valores, quieren vivir juntos y establecer un proyecto común; familias que deseen compartir los cuidados de sus hijos; jóvenes que tengan dificultad de acceso a una vivienda convencional; colectivos con necesidades específicas, etc.

Hábitos saludables y sostenibles

Las comunidades de cohousing se interesan por mejorar los hábitos de vida activa y saludable de sus integrantes como parte natural de la autogestión de sus necesidades cotidianas.

Se integran en los entornos donde se crean, ya sea barrio o pueblo, y suelen llevar a cabo actividades. Son proyectos sostenibles y respetuosos con el Medio Ambiente.

Es también comprobable la mayor fortaleza, la mejor salud física y emocional (lo que implica menor incidencia de problemas de salud mental y de utilización de los servicios sanitarios) y una mejor evolución de los deterioros cognitivos en las personas que habitan en este modelo de vivienda.

La vida en un cohousing favorece la corresponsabilidad y la conciliación familiar.

En definitiva, en un cohousing la vivienda no se compra, tampoco se alquila: las personas que viven en la comunidad pagan por el uso vitalicio de la vivienda y del mantenimiento de las zonas comunes, así como de los servicios básicos de que disponga la comunidad: limpieza, jardinería, enfermería…

Además, se facilita la convivencia, la cooperación, la co-crianza y la vida activa y saludable, favoreciendo el uso responsable y sostenible de los recursos naturales y energéticos.

Murcia Cohousing

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