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“Es necesaria la afinidad, no ideológica, pero sí de valores”

Publicado el 8 de febrero de 2024

Escrito por Murcia Cohousing

Entrevistamos a Nacho García, del cohousing Entrepatios (Madrid).

Aunque no esté tan arraigada en España la cultura del cohousing como en otros lugares de Europa, existen proyectos que se han gestado durante años hasta poder llegar a materializarse. Nuestro objetivo como asociación es el de divulgar la filosofía de las viviendas colaborativas, por lo que hemos charlado con Nacho García, miembro de la cooperativa de vivienda Entrepatios de Madrid, para que nos cuente su experiencia desde que decidió sumergirse en esta forma de vivir en común hasta hoy, cómo es el proceso de asociarse en un cohousing y cómo se materializa un proyecto desde cero. 

¿Cómo surge el proyecto de Entrepatios?

Lo que hoy es Entrepatios comienza en el año 2011, cuando una serie de personas que ya habíamos intentado [organizar un cohousing] con anterioridad comenzamos a agruparnos. En mi caso fue al tercer intento. Todavía quedan cuatro o cinco viviendas de los que estuvimos implicados en el proceso del 2002; digamos que se terminó porque en aquella época éramos un poco más jóvenes, y no teníamos ahorros. Entonces, creamos la red de jóvenes de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid. Había un proyecto que se llamaba «Cobijo» y llevaba mucho tiempo reivindicando un espacio en un barrio que iba a ser reconstruido, pero aquel proceso murió porque no conseguimos ningún tipo de apoyo por parte del Ayuntamiento: no se consiguió la cesión de ningún espacio, de ningún solar y como no teníamos capacidad económica para ser autopromotores, pues bueno, la energía fue decayendo y se terminó. Entre el 2002 y el 2011, yo personalmente me metí en otro proceso, pero que no estaba vinculado [a Entrepatios] y en el 2011 algunos de los del 2002 volvimos a hacer una convocatoria.

2011, en plenos años de la crisis económica

Es verdad que eso hizo que más gente se acercara al modelo también. Al final decidimos volver a intentarlo porque dejamos de poner el foco en que el Ayuntamiento nos cediera un espacio para experimentar con este modelo. Así que, sin abandonar la reivindicación pública, decidimos que íbamos a ser autopromotores. Queremos que haya una reivindicación social, creemos que el modelo es súper válido para la promoción de vivienda porque consideramos que esto garantiza el derecho a la vivienda mucho más que el modelo de alquiler. Hemos visto que si solo esperamos a que se haga desde lo público, el proceso es muchísimo más lento.

¿En qué momento se vuelve más fácil el contacto con los ayuntamientos?

Es mucho más fácil poder mostrarles ejemplos sin tener que irte a Dinamarca o a Suiza. El hecho de que en Catalunya exista La Borda [que fue el primer caso de éxito en España de un proyecto de cohousing] hace que tengas un sitio al que agarrarte, para poder ir a los entes públicos a enseñarles que es muy posible hacer funcionar el modelo

Entiendo que de cara a que el modelo funcione, la divulgación es muy necesaria

En general, necesitas experiencias de éxito para que la gente se anime a hacer más cosas.

Y desde que decidís rehacer el proyecto de Entrepatios hasta que se materializa, ¿Cuánto tiempo transcurre?

En 2017 compramos el solar, y en el 2020 arrancamos el proyecto. En 2021 comienza la segunda promoción de Entrepatios, pues en esa época en Madrid había dos en construcción. En Catalunya salió paralelamente La Borda en 2018 o 19 y había varios proyectos empezados y otros cuantos en construcción. Allí, en estos últimos años la cosa se ha disparado, no solamente por el apoyo institucional en general, sino por todos los años de barbecho en los que ha habido apoyo o sinergia entre la autopromoción colectiva y el apoyo público.

“Los vecinos y vecinas utilizan los espacios comunitarios como una prolongación de sus casas. Esa es la diferencia.”

¿Existe gran diferencia entre Comunidades Autónomas?

Es abismal; en Cataluña, por ejemplo, hay más cultura cooperativa; sea cual sea el signo de gobierno que esté, está más arraigada en la sociedad. El tema del cooperativismo es algo que apoyan, sea el partido que sea, casi siempre unos más que otros, ¿no?, pero la promoción de la economía a partir de la cooperativa es algo que allí lo han tenido siempre presente.

Cambiando un poco de tercio, ¿Qué tiene de distinto, arquitectónicamente, una promoción inmobiliaria de un cohousing?

Lo arquitectónico tiene su relevancia, pero no es lo más importante: un edificio puede estar diseñado para la vida en comunidad y que esta vida en comunidad no se lleve a cabo, puede darse que no haya contacto entre los vecinos. Casi todas las urbanizaciones, por lo menos aquí en Madrid, de los años 80 en adelante, son urbanizaciones cerradas, no cuentan con amplios espacios comunes. Sí que hay determinados espacios para hacer cosas, hay piscinas, hay jardines… y sin embargo el apoyo comunitario que hay es muy bajo. El diseño arquitectónico puede ser relevante, pero suele ser más importante la distribución del uso que se le den a los espacios. Nosotros tenemos un patio común y tenemos una sala común en el ático y una sala común de herramientas en el bajo, y ese tipo de espacios suelen estar en las urbanizaciones nuevas. Lo que notas distinto cuando entras es que son espacios que tienen vida. Notas que los vecinos y vecinas los están utilizando como una prolongación de sus casas, esa es la diferencia.

“Los niños y niñas son los que más se benefician y disfrutan del proyecto.”

Ya que la gestión de la vivienda es la de la cesión de uso y su propiedad la ostenta la cooperativa, ¿cómo funciona el relevo de la cesión de uso? ¿Es complicado para la cooperativa encontrar gente nueva?

La realidad es que, como hay pocos proyectos en España y la escala es más baja, hay mucha gente que quiere entrar. Si queda un hueco libre se cubre enseguida. En nuestro caso tuvimos una baja en una ocasión, y pronto aparecieron 14 o 15 personas que se interesaron y les lanzamos a todas los criterios que creíamos que eran importantes para entrar. Ellos expusieron sus motivaciones y el cómo encajaban en cada uno de los criterios, y luego entre nosotras decidimos.

¿Y qué tipo de afinidad buscáis?

No es ideológica, pero sí de valores, de la visión de cada persona sobre el concepto de la vida colectiva y de cohousing.

También suele decirse que el cohousing es una cosa para personas mayores, por lo general.

En nuestro edificio somos 55 personas, de las cuales casi la mitad son niños y niñas y son los que más se benefician. Son los que más están disfrutando del proyecto. Es una maravilla.

Los niños y las niñas que crecen en comunidad establecen vínculos casi familiares, ¿no? Es un modelo que facilita mucho la cohesión social.

Me imagino que cabe de todo, pero bueno, en nuestro caso, el modelo de cesión de uso te permite facilitar la interacción comunitaria. Y si además lo cuidas porque tienes vocación de que haya apoyo mutuo, se nota. Y efectivamente ahí, como tú dices, hay gente que es más o menos amiga, pero en general hay una sensación de que te pase lo que te pase podrías recurrir a cualquier vecino/a.

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