En un reciente artículo, la revista EcoHabitar nos informa del nacimiento y de la evolución de Auroville (la ciudad del amanecer), una ciudad ubicada en el sur de India, que ha recibido el reconocimiento internacional y el apoyo unánime de la UNESCO que la ha declarado ‘la ciudad que la Tierra necesita’.
Hace años pudimos visitar esta ciudad, recorrerla y participar en algunos de sus actos. En sus instalaciones comunitarias leímos el testimonio de Federico Mayor Zaragoza reconociendo la extraordinaria labor de los aurovilianos y su agradecimiento por su modelo de vida, que les permite vivir juntos, en paz y en armonía.
Con la complejidad que supone convivir unas 2.000 personas de 35 países, sin estructura jerárquica, que se autogobierna, tomando las decisiones de forma consensuada en grupos de trabajo autónomos y comprometidos con el despertar de una nueva conciencia.

Matrimandir o pabellón de la madre
Una ciudad en el desierto
Auroville y Las Vegas coinciden en el hecho de ser ciudades creadas de la nada en medio del desierto. Pero su desarrollo y existencia tienen principios, motivaciones y realizaciones diametralmente opuestas.
Auroville es una comunidad intencional creada a partir de los principios filosóficos de Sri Aurobindo, en busca de una síntesis entre ciencia, régimen de vida sano y deportivo, y espiritualidad.
Está considerada una ecoaldea, a las que sirve como referente, ya que fue pionera en restauración ambiental, con un fuerte compromiso con la promoción de la biodiversidad, la agricultura ecológica, la reforestación, la investigación sostenible, el uso respetuoso de los recursos naturales, ...
No esquilma ni derrocha los recursos del lugar sino que los regenera, no está basada en la especulación financiera sino en el uso respetuoso del lugar, obtiene considerables beneficios humanos por la toma de conciencia, frente a los beneficios económicos basados en la alienación de las personas, la colaboración en paz y armonía contrasta con la competitividad, … En definitiva, en Auroville se trabaja en beneficio de la humanidad y de las personas, y eso es muy hermoso, por mucho camino que les quede por recorrer.
Su sistema de organización y gobernanza tiene una gran similitud con el sistema sociocrático, basado en grupos de trabajo autónomos, con toma de decisiones por consenso con la vista puesta en los objetivos comunes.

Fabricación de bloques para construcción
Conclusiones
Son varios los aspectos que nos parece conveniente destacar, que a su vez se convierten en enseñanzas o modelos a seguir:
Si es posible revertir la tierra desértica de Auroville en un vergel y mejorar su clima, cuánto más sencillo será evitar la desertificación de nuestra Región de Murcia aplicando principios no especulativos, de cuidado del suelo y el hábitat, de regeneración de los espacios, de eficiencia energética, de aprovechamiento del agua, de respeto y apoyo activo a la biodiversidad … Existen conocimientos y tecnología que lo hacen posible, pero tal vez nos falte el compromiso y conciencia del grupo humano que allí lo ha hecho realidad.
El grupo humano. Ese es el gran secreto. Y la gran dificultad. Porque se necesita un cambio cultural, un nuevo paradigma que haga posible ‘los milagros’, cambiando el foco desde el individualismo y consumismo desaforado, desde la especulación y el lucro como objetivo central, a un estilo de vida en el que tengamos en cuenta al otro, a nuestra comunidad, a su bienestar, a su desarrollo de las cualidades y aspectos más humanos, en el que la persona, su esencia, sea el centro de atención.
Y eso precisamente, un grupo humano concienciado, es lo que tienen los proyectos de viviendas colaborativas que se están desarrollando en nuestra Región. Muchos de ellos incorporan en su ideario su compromiso medioambiental junto con prácticas de regeneración y conservación. Todos ellos ponen el foco en las personas y en la comunidad que conforman.
Qué acierto y visión de futuro supondría desarrollar y aplicar políticas públicas favorecedoras de estos proyectos, ya que desde el corto plazo atraen y asientan población en los pueblos y ciudades, a la vez que con sus actividades serían capaces de mejorar la cultura, la convivencia, el medio ambiente y hasta el clima de la zona.

Sistema de depuración de aguas
Pues sí: «Qué acierto y visión de futuro supondría desarrollar y aplicar políticas públicas favorecedoras de estos proyectos, ya que desde el corto plazo atraen y asientan población en los pueblos y ciudades, a la vez que con sus actividades serían capaces de mejorar la cultura, la convivencia, el medio ambiente y hasta el clima de la zona».
Ahí está uno de los retos de esta Asociación Murcia Cohousing.