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Proceso de diseño participativo de un cohousing

Publicado el 5 de enero de 2024

Escrito por Murcia Cohousing

La experiencia de la Cooperativa El Ciempiés.

La experiencia de la Vivienda Colaborativa El Ciempiés ha seguido  una trayectoria que resuena con las vivencias de Murcia Cohousing.

A su vez, como van por delante de nosotros en el mismo camino, nos sirven de ejemplo y referencia, lo que es posible gracias a la difusión de su proceso, por lo que estamos muy agradecidos.

Esta reseña sin duda servirá a los grupos de vivienda colaborativa existentes en Murcia Cohousing para desarrollar sus proyectos, así como a otros grupos humanos que deseen participar activamente en la creación y desarrollo de sus hábitats. 

La información recogida en esta reseña está entresacada del artículo de investigación sobre ‘Proceso de diseño participativo con colectivos a partir del método Livingston’, publicado en la revista Hábitat y Sociedad en noviembre de 2023. 

Aunque el artículo investiga la validez del método en colectivos (ya que fue creado para reformas de vivienda familiar) aporta gran cantidad de información perfectamente extrapolable a otros proyectos de viviendas colaborativas.

Breve historia de El Ciempiés

El grupo que funda El Ciempiés proviene de la Asociación Semilla del Norte, creada en el 2018 con el fin de promover proyectos de viviendas colaborativas en cesión de uso.

Unos tres años después se constituye la Cooperativa El Ciempiés como entidad sin ánimo de lucro e intergeneracional.

La finalidad de la cooperativa es proveer de hogar a cada unidad de convivencia, a la vez que se comparten espacios comunes.

Las personas socias de la cooperativa disfrutan de un derecho de cesión de uso para residir de manera habitual y permanente en el edificio, al igual que el resto de personas de su unidad de convivencia.

Habitualmente toman las decisiones por consenso con la participación de todo el grupo, aunque cuentan con otros mecanismos de toma de acuerdos.

Como suele ser normal en todos los grupos humanos, también en El Ciempiés se produjeron bajas ya desde el inicio (casi un 30%). Ante esto, el grupo decidió fortalecerse antes de integrar en la cooperativa a nuevas unidades, hecho que no se produjo hasta un año después.

Durante ese tiempo de consolidación del grupo adquirieron un solar apto para edificar en el municipio de Arucas (Gran Canaria), con capacidad para 26 unidades de convivencia, aunque en estos momentos son 23 personas agrupadas en 16 unidades de convivencia, si bien tienen un grupo en proceso de entrada en la cooperativa.

Antes incluso de constituirse como cooperativa, justo antes de iniciarse el confinamiento por la pandemia de Covid-19, inician el proceso participativo para el diseño de su edificio.

Al respecto dicen: ‘A lo largo de todo el proceso de la cooperativa hemos aprendido que cuando nosotros por nuestra cuenta nos ponemos a intentar hacer algo, te das cuenta de que no se avanza, que es importante que haya alguien que sepa de lo que estamos hablando.’ 

El Ciempiés encontró ese apoyo en el estudio de arquitectura Arquitectos de Familia, conocedor del método Livingston, que les acompañó en el proceso facilitando el camino mediante herramientas, juegos y conocimiento.

El proceso de diseño participativo

El diseño participativo de viviendas colaborativas es una parte importante del proceso del colectivo, que debe planificar y diseñar su futuro hábitat a la vez que desarrolla su visión social.

Un proyecto de cohousing debe responder a las necesidades actuales y deseos de muchas personas, a sus necesidades individuales y comunitarias.

Estas necesidades y demandas del colectivo son la base de las decisiones de diseño.

El enfoque basado en las necesidades reales permite la reducción de costes, ya que los futuros residentes son capaces de ajustar sus demandas y niveles de tolerancia en función de las necesidades reales.

Los métodos y técnicas en procesos de diseño también se orientan a comprender y responder a las necesidades reales de la comunidad, fomentando un ambiente de libertad y creatividad, que es incluso lúdico.

Los procesos participativos, además, tienen la capacidad de empoderar a las personas y comunidades, que pasan de ser usuarios finales a ser protagonistas en la transformación de su hábitat, gestionando su propio desarrollo.

Del estudio de los procesos participativos se han extraído algunas conclusiones:

  • 1) el resultado es fruto de las características del grupo y no del proceso de diseño participativo,
  • 2) el resultado es fruto de la casualidad y no se repetirá en otros casos similares,
  • 3) otros grupos pueden alcanzar los mismo objetivos pero no de la misma manera, y
  • 4) el resultado depende de las características del equipo técnico, por lo que otros equipos no pueden repetirlo o no de la misma manera.

El método Livingston

El objetivo de la propuesta de Livingston es mejorar la vida de las personas.

Su concepción de la arquitectura se basa en dos ideas fundamentales: 1) la idea de la centralidad de la vida, que se desarrolla a través de escenas o ceremonias como dormir, comer, amar, … y que requiere de escenarios adecuados, y 2) la arquitectura como servicio orientado a mejorar las condiciones de vida de las personas.

Desde esta perspectiva antropocéntrica, el ejercicio de la arquitectura es un momento de encuentro entre personas, que comparten un proceso de pensamiento para, bajo pautas de trabajo adecuadas, desembocar en un resultado positivo.

El método Livingston se desarrolla en 2 etapas y 8 pasos, cada uno con sus propios objetivos, juegos y herramientas.

Como la segunda etapa es la del proyecto final y documentación necesaria para la ejecución de la obra, el artículo se centra en el desarrollo de la primera etapa, que cubre las fases de diseño participativo:

Fase 1: Pre-diseño

Esta fase se centró en los aspectos espaciales: emplazamiento, implantación, tipos edificatorios, usos, relaciones espaciales y aproximación programática.

Sus objetivos: caracterizar al grupo, decidir cuestiones básicas relacionadas con el futuro edificio y propiciar el conocimiento de buenas prácticas.

La herramienta usada fueron las entrevistas con cada unidad de convivencia, lo que permitió al equipo técnico tener un primer contacto con las personas del grupo, aproximarse a sus demandas y deseos, y favorecer que afloraran aspectos que en el grupo difícilmente surgen.

La información obtenida de las entrevistas fue devuelta al grupo durante los talleres realizados sobre diseño participativo, dando prioridad a los temas con más disparidad de opiniones. En ellos se fue esbozando el edificio, se consensuaron las actividades cotidianas a desarrollar en espacios de uso privativo y/o en espacios comunes.

El grupo generó alternativas de organización espacial, constatándose que en la transición desde las opiniones individuales a las consensuadas se generó un estado de opinión más allá de la simple suma de opiniones individuales.

El grupo trabajó en paralelo aspectos sociales, económicos y jurídicos del proyecto.

Fase 2: Búsqueda del lugar

El grupo quiso ubicar su proyecto en la franja costera del norte de la isla de Gran Canaria en base a criterios como eludir bajas temperaturas, proximidad a la capital y buena comunicación.

La búsqueda de suelo se planteó de forma participativa, compartiendo la información a través de internet para acceso en tiempo real y en igualdad de condiciones.

Como fuente de datos se utilizó los anuncios, contactos personales e inmobiliarias.

Cada propuesta se revisaba y valoraba técnicamente, descartándose directamente algunas por no cumplir los requisitos mínimos, haciendo una ficha con la información relevante y evaluación técnica de las demás propuestas, acompañada cada una de una carpeta con toda la documentación.

La búsqueda de suelo supuso el estudio de casi un centenar de ubicaciones y se emitieron 43 fichas de análisis.

Durante el proceso, la comisión del lugar creada por El Ciempiés tuvo siete reuniones quincenales con el equipo técnico, pasando a continuación a realizar un taller para debatir sobre los 10 solares más votados. 

La comisión eligió un solar de Arucas como el que reunía las condiciones buscadas, convocando un segundo taller centrado en este único solar. A partir del taller se acuerda iniciar el proceso de adquisición.

Fase 3: Co-diseño

Para la fase de co-diseño se realizaron 6 talleres, con un total de 50 horas.

El taller ‘Codiseño del conjunto’ hizo una recapitulación del proceso y estudió la relación entre edificio y parcela, para lo que se utilizó una maqueta del terreno y fichas de Lego para los edificios, trabajando la relación con el entorno, imagen, relación de espacios, edificabilidad, retranqueos, espacios comunes, accesos, apertura al barrio y desniveles.

El taller ‘Unidades habitacionales’ abordó los espacios de uso privativo mediante tres herramientas: planos, recortables y modelización a escala real con cajas de cartón, lo que permitió visitar los modelos y buscar alternativas y acuerdos.

El taller ‘Espacios comunes’ fue similar al anterior, utilizando recortables y un modelo a escala real con cajas de cartón. Se llegó al consenso de que cocina, comedor y salón fueran un único espacio común, añadiendo espacios para talleres, sala de silencio, lavandería y trasteros.

El taller ‘Construcción y ética’ abordó la alineación con la Agenda Urbana Española (AUE) en el marco de la crisis social, generando propuestas e introduciendo el análisis de la vivienda desde el punto de vista del género y los cuidados.

El taller ‘Arquitectura, medioambiente y materiales’ abordó las implicaciones medioambientales y sociales de la implantación de un cohousing, pasando a trabajar sobre gestión del agua, vegetación, materiales y gestión energética.

Por último, en el taller ‘Arquitectura centrada en la persona’ se reflexionó sobre envejecimiento en comunidad y modelo de atención integral centrado en la persona (AICP), generando posteriormente un proceso específico sobre cuidados.

Fase 4: Variantes y ajuste final

Con la confirmación de adquisición del suelo se inició esta última fase de la primera etapa.

Se elaboró una hoja de deseos, que supone una formulación del programa de máximos del proyecto.

Con ello se definió el ‘carácter’ o la sensación que genera un lugar en las personas que lo habitan, su atmósfera. El grupo indagó la expresión de ese carácter del futuro edificio, consensuando su definición como armonía, silencio, alegría, vida, luminoso y sencillo.

La presentación de variantes o alternativas de solución se inició con el repaso de la hoja de ruta y la hoja de deseos, para mostrar a continuación las cuatro variantes, que se pudieron explorar virtualmente mediante un modelo tridimensional.

Se pidió al grupo responder a un formulario con preguntas de evaluación, que dio lugar a una devolución realizada en un taller con dos sesiones, una para unidades habitacionales y otra para zonas comunes, en las que se evaluó cada variante de forma que cada participante expresara sus deseos ante el grupo.

Finalmente se presentó el ajuste final o propuesta de solución, con un procedimiento similar al de la presentación de variantes, que dio lugar a una respuesta entusiasta del grupo, que decidió por consenso avanzar en el proyecto.

Conclusiones

El método Livingston y los proyectos de viviendas colaborativas comparten una misma finalidad al situar la mejora de la vida de las personas como eje de sus propuestas: ‘El método me parece espectacular. Rompe con lo establecido y pone realmente en el centro lo que tiene que poner, las personas que van a vivir en ese sitio. No pone en el centro lo artístico, no pone en el centro lo técnico. Eso también es necesario, pero no es el centro. El centro son las personas y las necesidades de las personas que van a vivir allí. Y eso es por encima de todo.

El diseño participativo influye más allá de los talleres: ‘Lo hemos utilizado para crecer como grupo, no sólo en las cuestiones de diseño, sino también como grupo en la toma de decisiones, ha ayudado al grupo a sentirse bien consigo mismo y a crecer, ha dado valor a la escucha en el proceso ya que todas las opiniones se han tenido en cuenta sin dejar que se pierda ninguna voz, lo que ha ayudado a ser más pacientes con el otro y ha despertado el sentido lúdico del proceso, que ha sido como un juego al que me ha encantado jugar y un juego en el que además ganamos todos.’

Elementos esenciales del método, como la centralidad de la persona, la escucha, el juego y la flexibilidad, cubrieron las expectativas del grupo El Ciempiés.

Y sin duda son elementos a utilizar en los diseños de las viviendas colaborativas en los que estamos inmersos. Un bonito referente que aporta enorme valor a nuestros proyectos.

El proceso de co-diseño o diseño participativo que se describe en esta reseña ha supuesto una dedicación de tres años, que ha modelado el grupo humano de El Ciempiés además de diseñar su futura edificación.

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Murcia Cohousing

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