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Más que un techo: mejorar la salud viviendo en compañía

Publicado el 21 de mayo de 2025

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Escrito por Murcia Cohousing

Parece que compartir más que el ascensor o  el rellano de la escalera tiene ventajas. Un estudio reciente de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), que analizó trece cooperativas y entrevistó a más de 280 personas en Cataluña, concluye que estas viviendas no solo garantizan un techo, sino que también mejoran significativamente la salud física, mental y emocional de sus residentes. Esta mejora se atribuye a la reducción del estrés asociado con la inseguridad residencial y económica, ya que las cuotas mensuales en este modelo suelen ser más bajas y estables en comparación con los alquileres convencionales.

En cuanto a la salud mental y emocional, el estudio señala que la seguridad residencial y económica proporcionada por este modelo reduce la ansiedad y el estrés. La participación activa en la gestión de la cooperativa y la toma de decisiones compartidas fomentan un sentido de pertenencia y autonomía, lo que fortalece el bienestar emocional de sus residentes.

En contraste, en el artículo del diario El País, titulado “La crisis de la vivienda entra en los ambulatorios: No son trastornos de ansiedad, son problemas con la casa”, profesionales de atención primaria en Barcelona alertan sobre el aumento de casos de ansiedad, depresión e insomnio derivados de la inseguridad residencial. Las enfermedades crónicas y los hábitos de vida poco saludables se agravan en quienes presentan problemas de inestabilidad en su casa o viven en condiciones precarias, lo que convierte este problema en un asunto de salud pública.

Cuidarse mutuamente: el corazón de la vida en comunidad

Frente a este escenario, las viviendas colaborativas en cesión de uso emergen como un modelo que no solo es viable, sino vital. Promueven la vida en comunidad, lo que reduce el aislamiento y fortalece los lazos sociales.  La participación activa en la gestión y la toma de decisiones compartidas generan vínculos de confianza. Y esos vínculos, según numerosos estudios de salud pública, son tan efectivos como muchas pastillas.

Además, la calidad de la construcción también ayuda: edificios bien diseñados, sostenibles, agradables y funcionales. 

Sin embargo, uno de los aspectos más valiosos de este modelo es el cuidado mutuo. Vivir en comunidad significa estar en compañía ante las dificultades: hay una red de personas que escuchan, apoyan y cuidan. Ya sea compartir comidas, acompañarse a citas médicas o simplemente preguntar “¿cómo estás?”, son pequeños gestos cotidianos que refuerzan la estabilidad emocional y pueden hacer más por tu salud mental que varias sesiones de meditación. Vivir en compañía crea lazos sociales tan fuertes que, si un día te caes, seguro que tienes a alguien que te levante…

Comunidades que cuidan

En toda España han emergido iniciativas que integran el cuidado y la salud en el centro de sus proyectos de viviendas. Algunas de estas iniciativas son:

La Borda, en el barrio de La Bordeta (Barcelona), es uno de los referentes más conocidos del modelo de cohousing en cesión de uso. Este edificio de madera, que alberga 28 viviendas, no solo destaca por su arquitectura sostenible y gestión colectiva, sino por su cultura del cuidado. Sus habitantes han creado mecanismos para apoyarse mutuamente: desde grupos de apoyo emocional hasta turnos para acompañar a personas mayores o convalecientes. Aquí, la salud no se delega exclusivamente en los servicios sanitarios, sino que se construye desde el día a día comunitario. Además de compartir espacios comunes, sus  residentes desarrollan dinámicas de cuidado colectivo, donde la salud y la compañía son parte esencial del día a día.

Trabensol (Torremocha del Jarama, Madrid): Es una cooperativa autogestionada de personas mayores,  que ofrece un modelo de envejecimiento activo y comunitario. Cuenta con instalaciones compartidas (biblioteca, comedor, gimnasio, apoyo a la dependencia…) y promueve el apoyo mutuo entre sus residentes, asegurando que ninguna persona mayor esté sola ni desatendida.

Can 70 (Barcelona): Cohousing dirigido especialmente a mujeres mayores. Además de promover un envejecimiento activo y autónomo, se enfoca en el apoyo mutuo y la prevención de la soledad no deseada, visibilizando el papel de los cuidados en todas las etapas de la vida.

Axuntase (Asturias): Un proyecto intergeneracional basado en la vida comunitaria y los cuidados. Sus miembros promueven una convivencia colaborativa y solidaria, donde la atención a la salud y la calidad de vida son pilares fundamentales.

Estos proyectos, junto con otros que están en marcha o todavía en proceso, demuestran que es posible construir otra forma de vivir, donde la casa no sea un simple espacio con paredes y techo, sino un lugar que abraza, que cuida, que acompaña. El cuidado mutuo es una de las bases más firmes para construir salud.

En tiempos donde la vivienda se ha convertido en una fuente de angustia para muchas personas, estos hogares compartidos son un recordatorio de que vivir bien también significa vivir en compañía, con el apoyo de quienes te rodean. Porque cuando hay comunidad también hay salud.

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