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El cohousing, comprometido con el acceso a la vivienda

Publicado el 14 de diciembre de 2023

Escrito por Murcia Cohousing

El pasado 28 de septiembre, en Barcelona, se puso la primera piedra de una nueva cultura por el derecho a la vivienda, gracias al acuerdo firmado entre Sostre Civic y el Sindicat de Llogateres, es decir, entre la vía cooperativista y la sindicalista, para el acceso a una vivienda digna.

Para ello hay que desarrollar alternativas para revertir la priorización histórica (casi monopolística) que se ha hecho en el estado español del modelo de propiedad inmobiliaria. Tener la propiedad se ha impuesto como la única aspiración para lograr el derecho a la vivienda, obviando excelentes alternativas como la vivienda cooperativa en cesión de uso.

La vivienda cooperativa desarrolla la autoorganización en base a la propiedad colectiva como alternativa al mercado privado, pero también como alternativa a las carencias de la administración a la hora de garantizar el derecho a la vivienda. 

Siguiendo esta lógica, las viviendas colaborativas apuestan por el derecho a una vivienda digna.

Que la gestión de los activos inmobiliarios esté en manos de sus propios usuarios/as, es la manera más eficaz de evitar la especulación y priorizar los intereses de la comunidad. 

Las viviendas colaborativas van más allá de hacer viviendas: se trata de construir comunidades de apoyo mutuo en red con los barrios y el entorno que los rodea.

El modelo cohousing levanta viviendas de bajo impacto ambiental y resilientes al cambio climático, con proyectos de movilidad sostenible compartida y de consumo consciente. 

Todo esto da al movimiento de Viviendas Colaborativas un marco referencial claramente positivo a nivel humano, social y político.

Ponencia de alternativas

Lorenzo Vidal, investigador en políticas públicas de la UNED y experto en cooperativismo de vivienda, desarrolló una ponencia en la que valoró positivamente la sinergia entre cooperativismo y sindicalismo con la visión de dejar de ser inquilino/a: hay que construir nuevos imaginarios para borrar la propiedad inmobiliaria del horizonte aspiracional del inquilino/a, construyendo infraestructuras de propiedad colectiva y gestión popular, como las viviendas colaborativas.

Lorenzo Vidal puso Dinamarca como referente, donde en poco menos de 30 años el 30% del stock total de viviendas de una capital como Copenhague pasó a ser cooperativas “sin necesidad de levantar un movimiento revolucionario”. Esto fue gracias a una agenda política de medidas compartidas entre movimiento por el derecho a la vivienda y el cooperativismo, que hizo que al rentismo de los y las propietarios/as les saliera a cuenta y se desprendieran de sus propiedades a un precio asequible: fuerte regulación de los precios, presión para rehabilitar inmuebles, derecho de tanteo a inquilinos/as de bloque, etc. 

Afirmó también que la nueva construcción es una vía limitada para expandir el modelo de cesión de uso. Hay que ampliar el derecho a tanteo y retracto para rehabilitar propiedades privadas en desuso y prohibir la división horizontal de la propiedad.

Toda una experiencia que se inicia en el Estado, gracias al impulso y visión de la sociedad catalana. 

Reconforta constatar que es posible trabajar por el acceso a una vivienda digna dentro del ámbito cooperativo de las viviendas colaborativas (cohousing) en cesión de uso.

Murcia Cohousing

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